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martes, 12 de abril de 2011
George Best, el quinto Beatle
Hablar de futbolistas que marcaron época es hablar de George Best. Como ya indicaba su propio apellido, el chico de Belfast había nacido para ser el mejor. Como los grandes genios, aquellas personas privilegiadas para considerarse únicos en alguna faceta de la vida, fue tan brillante en su carrera como oscuro en su vida personal. Dejó tantos detalles sobre el terreno de juego como fuera de él. Eléctrico, desequilibrante, polémico, vividor...así fue el gran George Best. El norirlandés podía acarrear un torrente de sensaciones, pero lo que es seguro es que su trayectoria no dejaba a nadie indiferente.
Por si le faltaba un toque de peculiaridad a su historia, Best pasó los primeros años de su infancia jugando al rugby. De no llegar su padre y mostrarle su disconformidad con que se dedicara al fútbol, puede que Best nunca hubiera elegido ese camino. La rapidez con la que llegó a la élite, al reconocimiento internacional y la admiración de los aficionados al fútbol puede que contribuyeran al desafortunado rumbo que tomó su vida lejos de los terrenos de juego. Como cualquier deportista, Best dio sus primeras patadas en un equipo de la ciudad, en Cregagh. Se dice que cuando el niño 'prodigio' tenía quince años, el por entonces entrenador del United, Matt Busby, recibió una llamada de uno de sus ojeadores: "Acabo de encontrarte un talento".
Con 17 años, Best ya había debutado con el Manchester United y con la selección de Irlanda del Norte. Su rapidez en la conducción, habilidad en el desborde y eléctricos cambios de dirección a una velocidad vertiginosa levantaban semana tras semana a los aficionados ingleses de sus butacas en Old Trafford. Best recuperaba la sonrisa de los ciudadanos de Manchester y restauraba la pasión por un deporte sacudido por la tragedia de Múnich en 1958, donde ocho de los 15 integrantes de la plantilla de Matt Busby habían perdido la vida en un accidente aéreo. Con Best, Bobby Charlton o Denis Law volvió la alegría.
Cayeron dos ligas, en el 65 y el 67, y la ansiada Copa de Europa, en 1968. Era la primera vez que un equipo inglés se proclamaba rey del viejo continente, y la enésima que Best demostraba su camino hacia mito del fútbol. El escenario era Londres y el rival, el todopoderoso Benfica de Eusebio. Con el partido empatado a uno y en pleno inicio de la prórroga, Best estuvo vivo para recoger un balón en zona de nadie, anticiparse a su marca y regatear con tranquilidad al portero. El partido acabaría 4-1 pero Best había decidido una vez más con su velocidad y sangre fría en el área. El rápido extremo de Belfast había rendido su particular homenaje a las víctimas de Múnich justo diez años después de la tragedia. Su actuación, por cierto, le dio el Balón de Oro.
Fue el clímax de su carrera futbolística. Sus excesos con el alcohol, constantes deslices con las mujeres o las fiestas hasta altas horas de la madrugada mermaron su estado físico y le encaminaron hacia una etapa de su trayectoria en la que deambuló por numerosos equipos pero, eso sí, dejando momentos y goles para el recuerdo.
Probó en Estados Unidos y tuvo un pequeño resurgir con el Fulham, pero sus últimas 'delicias' deportivas las reservó para su selección, donde tuvo que resignarse a lograr metas individuales ante la falta de competitividad y calidad de sus compañeros. Dejó, con la elástica verde, grandes momentos como aquel 15 de mayo de 1971 en el que hizo sonrojar a toda una institución como Gordon Banks en un Inglaterra-Irlanda.
Por desgracia, su vida fuera de los campos dio tanto que hablar como dentro de ellos. El norirlandés tuvo graves problemas con el alcohol, numerosas aventuras con el sexo opuesto y una actitud un tanto arrogante de cara al público. Best era un polvorín con un micrófono delante y pura dinamita en los bares de las Islas. En 1984 fue condenado a tres meses de prisión por conducir ebrio y 20 años después repitió la escena, lo que le dejó 20 meses sin carnet de conducir.
Ya en el 2001 tuvieron que realizarle un trasplante de hígado y una hemorragia interna acabó con su vida en el 2005. Días antes, tumbado sobre su cama del hospital, Best pidió al "News of the World" que publicara una foto mostrando su delicado estado y enunciando una frase de enorme impacto social: "No muera como yo". A la frase, seguramente, se le debería añadir: "pero no olviden lo que hice sobre el terreno de juego". Nosotros, desde luego, no lo olvidamos.
Esta la historia de Bestie, el quinto beatle, y esto que dejo aqui algunas de sus mas célebres sentencias:
- "Tenía una casa en la costa, pero para llegar a ella había que pasar por un bar. Nunca llegué a ver el mar".
- "Si hubiese nacido feo, no habríais oído hablar de Pelé".
- "En 1969 dejé las mujeres y el alcohol. Fueron los peores veinte minutos de mi vida".
- "Me gasté la mayor parte de mi fortuna en mujeres, alcohol y coches deportivos. El resto lo desperdicié".
- "Mucha gente va diciendo por ahí que me he acostado con siete Miss Mundo, pero sólo han sido tres".
- "Cada vez que entro en un sitio, hay 70 personas que quieren invitarme a beber, y yo no sé decir que no".
- "Nunca salía por la mañana con la intención de emborracharme, sólo sucedía".
- "He dejado de beber, pero sólo cuando duermo".
- "Si perdía la pelota era un insulto personal y la quería recuperar. Sí señor, me fastidiaba mucho que me la quitaran, porque era mi pelota".
- "Hace unos años dije que si me daban a elegir entre marcar un golazo al Liverpool o acostarme con Miss Mundo, iba a tener una difícil elección. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de hacer ambas cosas".
- "No le pega con la izquierda, no cabecea, no defiende y no marca muchos goles. Aparte de eso, está bien". (Opinando sobre David Beckham)
Sin duda con un micrófono delante George Best no dejaba indiferente a nadie.
Marcos diego de Miguel
lunes, 11 de abril de 2011
19 años sin JUANITO
Este sábado se cumplen 19 años del trágico fallecimiento de Juan Gómez, Juanito, en accidente de tráfico. El aniversario coincide con un día de partido del Real Madrid en el Bernabéu. Un estadio que, desde hace casi dos décadas, recuerda en el minuto 7 de cada partido la figura del genial futbolista malagueño.Un ritual que, sin duda, volverá a repetirse este sábado.
Juan Gómez Gónzalez, conocido como Juanito (Fuengirola, Málaga),comenzó su carrera en la primera división del futbol español con el Burgos C.F, donde llamo la atención del Real Madrid, que en el verano de 1976 lo ficha por 25 millones de pesetas.Como él mismo reconoció posteriormente, "llegar a esta casa era cono tocar el cielo, pues prefería ante todo al Real Madrid como equipo y a Madrid como ciudad". Sus palabras escondían un secreto anunciado a voces: El Barcelona también pujaba por él, pero el Madrid se le adelantó por muy pocos días. El malagueño se incorpora al Real Madrid en la temporada 1977-78, debutando con la camiseta blanca en México, ante el Guadalajara. Ese mismo año juega su primer partido en el Camp Nou, de imborrable recuerdo. El extremo hizo un partidazo, colaboró de forma decisiva en dos de los goles y el Madrid ganó 2-3, rompiendo una racha negativa que duraba siete años. Todo ello a pesar de estar aún convaleciente del botellazo sufrido días antes en Belgrado, jugando con la selección, y en donde el combinado español obtuvo el pasaporte para a Argentina tras doce años de ostracismo sin participar en un Mundial.
Una década de blanco
En los diez años que militó en el Real Madrid, Juanito fue capaz de dividir a parte de la parroquia blanca en dos corrientes de opinión. De un lado estaban sus admiradores, defensores a ultranza del temperamento racial. Del otro lado, los que preferían para el Madrid un modelo encorsetado, más conservador, de hacer y no decir. Pero ninguno discutía que el andaluz era un buen jugador, "a veces grande". En sus diez años en el Club consigue dos Copas de la UEFA, cuatro Ligas, dos Copas del Rey, una Copa de la Liga. Además, fue subcampeón de la Copa de Europa (1981) y subcampeón de la Recopa (1983). A título individual obtuvo un "Pichichi" en la Liga con 17 goles (1983-84).
Como jugador era listo, hábil, intuitivo y rápido.Temperamental dentro y fuera del campo, precisamente ese temperamento visceral le ocasionó graves perjuicios a lo largo de su carrera deportiva: en 1978 fue sancionado con dos años sin disputar partidos europeos por agredir al arbitro germano-oriental Adolf Prokov; en 1986 escupió a Uli Stielike(ex-compañero) y le llamo mercenario, cuando este ya era jugador del Neuchatel, durante un partido de copa de la UEFA; en 1987 fue suspendido de partidos europeos durante cinco años por el famoso pisotón en la cabeza a Matthäus durante un Bayern de Munich-Real Madrid. Como curiosidad explicar que Juanito, como disculpa, regaló posteriormente a Matthäus un capote y un estoque de torero.
Pero esa raza dentro del campo, su entrega en cada partido fue lo que conquistó la grada del Bernabeú y lo elevo a la categoría de mito. Para la historia quedara cuando en las semifinales de la Copa de la Uefa de la temporada 84-85, el Madrid cayó en Italia en la ida ante el Inter, 2-0, y el irrepetible Juanito soltó al final del encuentro, en italiano macarrónico, una de las frases más famosas de la historia del fútbol: “Noventa minuti in Bernabéu son molto longo”. Esta frase resume el espíritu del malagueño, el espíritu de las remontadas, que le valió el reconocimeinto eterno de la aficción blanca.
Fue líder de un equipo dotado de una impresionante fortaleza, de un tremendo espíritu que nacía de hombres tan raciales como Benito, Camacho, Stielike, el propio Juanito y otros más que ofrecieron “su vida” por el Club. Juanito, “aprendiz de todo y maestro de nada”, que gustaba definirse, era capaz de transmitir estos sentimiento.
Como buen extremo nunca supo de términos medios: fue "Juanito" o "Don Juan", héroe o villano. Jamás defraudó a los que esperaban que sus actuaciones en el Real Madrid y en la selección le acreditaran como uno de los "grandes". Como tampoco defraudó a los que pensaban que, por encima de todo, estaba su amor hacia la institución blanca. Todavía hoy, más que nunca, sigue en el corazón de todos los madridistas.
Marcos Diego de Miguel
Juan Gómez Gónzalez, conocido como Juanito (Fuengirola, Málaga),comenzó su carrera en la primera división del futbol español con el Burgos C.F, donde llamo la atención del Real Madrid, que en el verano de 1976 lo ficha por 25 millones de pesetas.Como él mismo reconoció posteriormente, "llegar a esta casa era cono tocar el cielo, pues prefería ante todo al Real Madrid como equipo y a Madrid como ciudad". Sus palabras escondían un secreto anunciado a voces: El Barcelona también pujaba por él, pero el Madrid se le adelantó por muy pocos días. El malagueño se incorpora al Real Madrid en la temporada 1977-78, debutando con la camiseta blanca en México, ante el Guadalajara. Ese mismo año juega su primer partido en el Camp Nou, de imborrable recuerdo. El extremo hizo un partidazo, colaboró de forma decisiva en dos de los goles y el Madrid ganó 2-3, rompiendo una racha negativa que duraba siete años. Todo ello a pesar de estar aún convaleciente del botellazo sufrido días antes en Belgrado, jugando con la selección, y en donde el combinado español obtuvo el pasaporte para a Argentina tras doce años de ostracismo sin participar en un Mundial.
Una década de blanco
En los diez años que militó en el Real Madrid, Juanito fue capaz de dividir a parte de la parroquia blanca en dos corrientes de opinión. De un lado estaban sus admiradores, defensores a ultranza del temperamento racial. Del otro lado, los que preferían para el Madrid un modelo encorsetado, más conservador, de hacer y no decir. Pero ninguno discutía que el andaluz era un buen jugador, "a veces grande". En sus diez años en el Club consigue dos Copas de la UEFA, cuatro Ligas, dos Copas del Rey, una Copa de la Liga. Además, fue subcampeón de la Copa de Europa (1981) y subcampeón de la Recopa (1983). A título individual obtuvo un "Pichichi" en la Liga con 17 goles (1983-84).
Como jugador era listo, hábil, intuitivo y rápido.Temperamental dentro y fuera del campo, precisamente ese temperamento visceral le ocasionó graves perjuicios a lo largo de su carrera deportiva: en 1978 fue sancionado con dos años sin disputar partidos europeos por agredir al arbitro germano-oriental Adolf Prokov; en 1986 escupió a Uli Stielike(ex-compañero) y le llamo mercenario, cuando este ya era jugador del Neuchatel, durante un partido de copa de la UEFA; en 1987 fue suspendido de partidos europeos durante cinco años por el famoso pisotón en la cabeza a Matthäus durante un Bayern de Munich-Real Madrid. Como curiosidad explicar que Juanito, como disculpa, regaló posteriormente a Matthäus un capote y un estoque de torero.
Pero esa raza dentro del campo, su entrega en cada partido fue lo que conquistó la grada del Bernabeú y lo elevo a la categoría de mito. Para la historia quedara cuando en las semifinales de la Copa de la Uefa de la temporada 84-85, el Madrid cayó en Italia en la ida ante el Inter, 2-0, y el irrepetible Juanito soltó al final del encuentro, en italiano macarrónico, una de las frases más famosas de la historia del fútbol: “Noventa minuti in Bernabéu son molto longo”. Esta frase resume el espíritu del malagueño, el espíritu de las remontadas, que le valió el reconocimeinto eterno de la aficción blanca.
Fue líder de un equipo dotado de una impresionante fortaleza, de un tremendo espíritu que nacía de hombres tan raciales como Benito, Camacho, Stielike, el propio Juanito y otros más que ofrecieron “su vida” por el Club. Juanito, “aprendiz de todo y maestro de nada”, que gustaba definirse, era capaz de transmitir estos sentimiento.
Como buen extremo nunca supo de términos medios: fue "Juanito" o "Don Juan", héroe o villano. Jamás defraudó a los que esperaban que sus actuaciones en el Real Madrid y en la selección le acreditaran como uno de los "grandes". Como tampoco defraudó a los que pensaban que, por encima de todo, estaba su amor hacia la institución blanca. Todavía hoy, más que nunca, sigue en el corazón de todos los madridistas.
Marcos Diego de Miguel
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